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Ricardo Santiago / Por eso me fui de Cuba / Abril 27, 2017

¿Dónde están los señores que imparten justicia en este mundo?
¿Dónde están los organismos internacionales que tienen la obligación de frenar el genocidio que comete un “gobierno” contra el pueblo?
¿Dónde están los “marchantes, caminantes y protestones” mundiales contra la injusticia?
¿Dónde está la democracia internacional?
¿Dónde está la vergüenza, la solidaridad, la dignidad, el decoro, el sentido de justicia y la rabia de cada uno de los habitantes de este planeta?
¿Dónde estamos tú y yo?
La dictadura de Nicolás Maduro, Diosdado Cabello, Tareck El Aissami, Tibisay Lucena, Cilia Flores, Delcy Rodríguez, Vladimir Padrino, Raúl Castro, Ramiro Valdez, y muchos, pero muchísimos oficiales de la inteligencia cubana, están asesinando, masacrando, ultimando y matando al pueblo venezolano para mantener un poder que constitucionalmente es ilegal. Esa es la única verdad y el mundo tiene que actuar cuanto antes.
Todos los nombres antes mencionados, que por supuesto faltaría incluir a más responsables de este brutal genocidio, son culpables de crímenes de lesa humanidad y deben ser juzgados, procesados y sentenciados por las instituciones internacionales competentes.
TODOS SON CULPABLES, MUY CULPABLES, Y TIENEN QUE SER CASTIGADOS.
La justicia venezolana está secuestrada por la dictadura castro-chavista, no podemos esperar nada de estos títeres al servicio del castrismo y en función de eternizar un régimen que, a multitudinarias marchas populares vistas, el pueblo venezolano ha demostrado que no los quiere y les está pidiendo que se vayan, les está exigiendo justicia, libertad para los presos políticos y convocar a unas elecciones libres y sin fraudes.
Yo vuelvo y repito: Los personajes antes mencionados son delincuentes, criminales, asesinos y deben ser apresados de inmediato.
¿Dónde está el organismo internacional con poder legal para hacerlo?
¿Seguiremos permitiendo este brutal atropello?
¿A cuántos jóvenes más tiene que asesinar la dictadura de Maduro para que tomemos conciencia?
Es incuestionable la injerencia de la dictadura de Raúl Castro en Venezuela, las pruebas gráficas están ahí, todos lo saben, por lo tanto esto es un complot internacional para masacrar y apagar el clamor de justicia del pueblo venezolano.
El mundo tiene que unirse, el pueblo venezolano no puede continuar indefenso ante las sofisticadas armas para matar la mente y el cuerpo que esgrimen estos bandidos contra Venezuela, TENEMOS QUE FORMAR UN ESCUDO GIGANTE PARA DETENER LA IGNOMINIA, EL GENOCIDIO Y LA MUERTE QUE PROVOCAN ESTOS BARBAROS SOBBRE EL NOBLE PUEBLO VENEZOLANO.
Salvar a Venezuela de las garras del castro-chavismo es responsabilidad de todos, yo hago un llamado y grito públicamente que todos tenemos que intervenir, que mientras más voces sumemos más pronto el mundo se unirá a nuestro clamor y la justicia llegará a esa hermana y hoy sufrida tierra.
¿Dónde está el sentido común de los militares venezolanos ante tanta muerte?
¿Dónde está el sentido común del chavismo ante tantos asesinatos?
¿Dónde está el nacionalismo de los personeros que conforman el “gobierno” venezolano ante la injerencia de otro país en sus asuntos internos?
Si el castrismo, con toda la sofisticada maquinaria que tiene para hacer daño, deja de apoyar a Nicolás Maduro, el monigote de Miraflores sólo durará 48 horas en territorio venezolano.
El pueblo venezolano es hoy El Libertador de Las Américas. Como hace 200 años se enfrenta al colonialismo a pecho descubierto, sólo que esta vez a uno mucho más brutal y despiadado, al castro-comunismo, a la izquierda internacional, al socialismo del Siglo XXI, a los mediocres simpatizantes de toda esa mierda, a la indiferencia de la derecha internacional y a la apatía de millones de seres humanos en este planeta.
Pero Simón Bolívar está en las calles de Venezuela y nuevamente nos conducirá a la victoria…


AFP / Federico Parra
Luis Leonel León / Diario las Américas / Abril 19, 2017

"Al castro-chavismo sólo le resta morir. Su mutación sería una opción muy peligrosa para la prosperidad y la libertad de ambos pueblos y de toda la región", advirtieron desde La Habana miembros del Foro por los Derechos y Libertades.
Miembros de la oposición al régimen cubano enviaron desde La Habana una carta de solidaridad al pueblo de Venezuela que este miércoles 19 de abril marchará pacíficamente para manifestarse en contra de las políticas antidemocráticas de Nicolás Maduro.
“Seguimos con profunda preocupación la crítica situación que se vive en Venezuela y condenamos la ola de violencia que ha desatado el castro-chavismo para contener los legítimos reclamos de libertad del pueblo venezolano. La élite en el poder ha decidido terminar con todo vestigio de democracia teniendo como blanco a la Asamblea Nacional y sus legítimos representantes, así como a otros políticos de la oposición”, suscribieron varios activistas, entre ellos Antonio Rodiles (creador del proyecto Estado de Sats) y Berta Soler (líder de las Damas de Blanco).
La carta, firmada también por Jorge Luis García Pérez “Antúnez” (dirigente del Frente Nacional de Resistencia Cívica Orlando Zapata Tamayo-OZT), denuncia que Nicolás Maduro, “siguiendo las pautas de sus mentores y estrategas, la elite castrista, ha decidido ir un paso más en la sistemática destrucción del país y sus instituciones, intentando anular cualquier balance de poder para concentrarlo en su persona, su círculo cercano y el ejército”.
El documento señala que para los cubanos “esta lógica totalitaria es bien conocida después de casi seis décadas de castrismo. Los últimos dos años en Cuba han estado caracterizados también por un claro incremento de la represión, las golpizas, arrestos arbitrarios y encarcelamientos, en especial contra la campaña #TodosMarchamos que exige la liberación de los presos políticos y el derecho a la protesta pacífica pública. Es por eso que insistimos en remarcar, que el castro-chavismo es un único frente que funciona coordinado entre La Habana y Caracas”.
Conscientes de que la mano represora de los Castro se encuentra detrás de los actos de violencia cometidos en contra de los manifestantes venezolanos, los disidentes cubanos, agrupados en el Foro por los Derechos y Libertades, advirtieron:
“Los servicios de inteligencia castrista, que operan en Caracas, harán lo imposible por no perder Venezuela y jugarán, bajo cualquier riesgo, todas sus cartas. Para nadie es un secreto que si Maduro cae, caerá Castro o viceversa. Los grupos parapoliciales llamados colectivos en Venezuela y brigadas de respuesta rápida en Cuba, son y serán piezas claves en este diseño del control social y la violencia”.
La carta enfatiza en la urgente necesidad de terminar “con este engendro de opresión que ha sumido en la injusticia y la miseria, a ambas naciones. Terminar con el castro-chavismo obliga a una lucha conjunta. Nuestro triunfo traerá un profundo renacer en toda la región. La liberación de los presos políticos y la realización de elecciones libres son dos objetivos esenciales a priorizar en esta batalla”.
Los opositores al castrismo aseguran que ningún “proceso electoral o de consulta puede llevarse a cabo de la mano de estos regímenes, porque si eso ocurre, el fraude garantizaría un nuevo fracaso para la democracia. Nuestra lucha pasa inevitablemente por la desobediencia civil y la presión de la oposición y el pueblo en las calles, como bien mencionaron los obispos venezolanos. Al castro-chavismo sólo le resta morir. Su mutación sería una opción muy peligrosa para la prosperidad y la libertad de ambos pueblos y de toda la región”.
“Le enviamos todo nuestro apoyo a nuestros hermanos venezolanos en su lucha, que es también la nuestra, el deseo de que muy pronto quienes están hoy en las cárceles puedan participar del juego democrático en nuestras queridas tierras y que juntos, podamos construir una nueva América sin vestigios de autoritarismo o totalitarismos, repleta de libertad y prosperidad”, concluyeron así su mensaje al pueblo venezolano los coordinadores del Foro por los Derechos y Libertades, entre los que se encuentran los expresos políticos Ángel Moya Acosta (del Grupo de los 75 de la Primavera Negra, presidente del Movimiento Libertad Democrática por Cuba) y Egberto Escobedo Morales (Asociación de presos y expresos políticos).
Otros de los firmantes de la misiva son: Hugo Damián Prieto Blanco (expreso político, OZT), María Cristina Labrada (Damas de Blanco), Raúl Borges (Partido por la Unidad Democrática Cristiana), Ailer González (Estado de Sats), Claudio Fuentes (Estado de Sats), Gorki Águila (músico y activista) y Ángel Santiesteban-Prats (escritor y activista).

Una venezolana participa en una protesta en contra del gobierno del presidente Nicolás Maduro
Carlos Alberto Montaner / Martí Noticias / Abril 23, 2017
Todos los venezolanos, incluso los chavistas, saben que tiene que irse.
Maduro y el chavismo caerán, pero no por su propio peso, sino por el esfuerzo de sus adversarios. El síntoma inequívoco está en esos millares de jóvenes venezolanos dispuestos a enfrentar a las fuerzas represivas. Los venezolanos menores de 25 años no conocen otro régimen que el confuso guirigay chavista. Si persisten, acabarán por triunfar, como sucedió en Ucrania.
Los estados totalitarios tienen un tiempo crítico de gestación. Las revoluciones no se pueden hacer en cámara lenta y el manicomio venezolano fue inaugurado en 1999, hace 18 años. Las ingenuas ilusiones de aquel instante fueron progresivamente aplastadas bajo el peso de una nefasta experiencia gerencial que ha destruido al país, trenzada con la corrupción, el narcotráfico y la idiotez.
El tiempo es un factor crítico. Cuando las revoluciones comienzan cuentan con muchos adeptos y con la curiosa expectativa del conjunto de la población, pero los caudillos totalitarios saben que deben actuar rápidamente porque la luna de miel será corta. Lenin tomó el poder en octubre de 1917 y antes de los dos años ya había echado el cerrojo. A Fidel Castro sólo le tomó 18 meses apoderarse de todos los medios de comunicación, de la enseñanza privada y de las grandes y medianas empresas.
Probablemente Hugo Chávez tuvo que someterse a otro calendario por la forma en que tomó el poder y porque hizo redactar una Constitución garantista con bastantes elementos de la democracia liberal. Enterró un texto “moribundo”, pero parió otro que hablaba de separación de poderes y de libertades, y que dejaba la puerta abierta a la insurrección en caso de que la estructura republicana estuviera en peligro.
¿Cómo se sostiene Nicolás Maduro pese al manifiesto rechazo popular al régimen?
Su poder se fundamenta en la capacidad represiva del régimen y ésta, a su vez, depende de la información que recibe y del daño que les puede infligir a quienes no obedecen. De ahí la importancia del terror. El sistema juega con la ilusión de que conquista el corazón de los ciudadanos, pero no es verdad. Se trata de apoderarse de las vejigas de los súbditos. La intención es que se orinen de miedo.
Como se sabe, la información es poder. Maduro tiene acceso a los informes de la inteligencia cubana, organismo dedicado a explorar la vida y milagro de las personalidades venezolanas —opositores y chavistas—, especialmente de quienes merodean el poder y tienen la posibilidad potencial de descabezar al gobierno, sustituirlo y darle un vuelco instantáneo a la situación política.
Luego viene la represión. Los servicios cubanos aprendieron de la Stasi alemana, madre y maestra de la represión, que basta un 0,5% de la población para manejar a cualquier sociedad en la que, además, el gobierno controle férreamente los tribunales y el aparato propagandístico para construir el relato que le permita perpetrar cualquier canallada.
¿Cómo llegaron los soviéticos y los alemanes a ese porcentaje? Según la leyenda, la cifra surge de la observación de los rebaños ovinos hecha por la eficiente policía política zarista: la temible Okhrana. Bastaba un perro feroz para mantener a raya a 200 temblorosas ovejas. Entre sus actividades estaba, fundamentalmente, la información, la desinformación, la penetración y la disgregación del enemigo.
En Alemania Oriental apenas necesitaron ochenta mil personas para sujetar a 16 millones de aterrorizados súbditos. En Cuba son unas cincuenta y cinco mil para 11 millones. En Venezuela se trataría de 150 000 personas dedicadas a maniatar a casi 30 millones.
Sin embargo, en Venezuela no alcanzan, y ahí está “el bravo pueblo” en las calzadas y plazas para demostrarlo. Maduro quiere armar una milicia de un millón de paramilitares. ¿Para qué? Porque no se fía de las Fuerzas Armadas. Esas milicias son para evitar que un día algunos militares se cansen de su incompetencia y de sus necedades, como hicieron con el general Juan Velasco Alvarado en Perú; aunque, en su caso, tal vez termine en un avión rumbo a Cuba, rodeado de los handlers del G-2 isleño, que lo manejaban como a una marioneta inepta que hablaba con los pajaritos y bailaba salsa en medio del naufragio.
La hambruna está a la vuelta de la esquina por la falta de dólares para importar alimentos. La catástrofe es mucho peor en sociedades urbanas, como la venezolana, en las que el 78% de la población carece de habilidades campesinas. Súmese a este cuadro la falta de medicinas, de insecticidas, y de todos los factores que mantienen a raya las enfermedades. El resultado es obvio: Venezuela se hunde si Maduro continúa instalado en Miraflores. Todos los venezolanos, incluso los chavistas, saben que tiene que irse.




Lizandra Díaz Blanco / Martí Noticias / Abril 28, 2017

En su informe anual sobre el estado de la libertad de expresión en el continente en 2016, la entidad denuncia las detenciones arbitrarias, amenazas y actos de hostigamiento y censura contra periodistas y activistas cubanos.
Las autoridades cubanas incrementaron en el 2016 las detenciones arbitrarias, amenazas y actos de hostigamiento y censura contra periodistas y activistas que difunden ideas críticas al gobierno, denunció este viernes la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
La Relatoría Especial es una oficina creada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en 1997, con el propósito de impulsar la defensa al derecho a la libertad de pensamiento y expresión en el hemisferio.
En su informe anual sobre el estado de la libertad de expresión en el continente en 2016, la entidad enfatiza en la ausencia de un marco legal en la isla que proteja el ejercicio del periodismo independiente.
En el texto se hace referencia a la “persecución selectiva y deliberada” a medios y organizaciones independientes dedicadas a recolectar y difundir las opiniones de la ciudadanía sobre temas de interés social.
La Relatoría Especial también apunta que recibió denuncias de restricciones al derecho a manifestarse, el uso excesivo de la fuerza contra manifestantes y la impunidad a los perpetradores.
Entre las organizaciones víctimas de los abusos menciona a las Damas de Blanco, CubaNet, la Comisión de Atención a los Presos Políticos y Familiares, la agencia Hablemos Press, el Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa, la Unión Patriótica de Cuba, la plataforma #Otro18, el Foro por los Derechos y Libertades, el boletín Voz Santiaguera, el colectivo Periodismo de Barrio y la plataforma Todos Marchamos.
También destaca como método represivo las detenciones temporales y la prisión domiciliaria impuesta a los colaboradores de CubaNet Augusto César San Martín, Manuel Díaz Mons, Osniel Carmona y Elio Delgado.
El informe registra 498 detenciones arbitrarias y otras acciones intimidatorias en los días de la visita del entonces presidente estadounidense Barack Obama a Cuba, uno de los periodos de mayor número de hostigamiento, amenazas, intimidaciones, detenciones y arrestos domiciliarios contra periodistas, activistas y opositores al gobierno.
Entre otros incidentes, las Damas de Blanco reportaron el año pasado agresiones graves contra las activistas Rosa Escalona Gómez y Aliuska Gómez García. La primera sufrió una fractura en el tobillo debido a los golpes propinados y la segunda debió recibir una sutura en la oreja también por una golpiza.
El Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa, ICLEP, denunció la vigilancia, acoso, detenciones y amenazas de prisión y muerte a las que las autoridades cubanas sometieron a sus periodistas.

Internet en Cuba: Limitada conectividad y bloqueo a medios de noticias

La entidad reconoce que el uso de Internet y los medios digitales han abierto en los últimos tiempos un espacio para el flujo de información al margen del control del Estado en Cuba.
“No obstante, el acceso a los medios digitales se ve obstaculizado por la limitada conectividad de la población cubana y el bloqueo a medios de noticias críticos”, se puntualiza en el informe.
La entidad recibió durante el 2016 información que confirma que el Estado cubano mantiene su política de control y hostigamiento hacia la prensa crítica en Internet y el bloqueo a contenidos.
En sus palabras finales, el informe indica que “el bloqueo obligatorio de sitios web enteros, direcciones IP, puertos, protocoles de red o ciertos tipos de usos (como las redes sociales) constituyen una medida extrema –análoga a la prohibición de un periódico o una emisora de radio o televisión”.
El documento cita a la directora del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba para Estados Unidos, Josefina Vidal, quien dijo el 25 de agosto que una reunión organizada por la Oficina de Transmisiones a Cuba, en Miami, relacionada con el uso del Internet en la isla, buscaba fomentar “la subversión interna”.

El abuso como medida para acallar ideas

La CIDH y su Relatoría Especial rechazan las normas cubanas sobre desacato por considerarlas incompatibles con el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, “pues se prestan al abuso, como medida para acallar ideas y opiniones impopulares, con lo cual restringe un debate que es fundamental para el funcionamiento de las instituciones democráticas”, según consta en el Informe Anual de 1994 de la CIDH sobre el tema.



Lea el informe completo aquí.




Imagen de Raúl Castro en un quiosco de comida 

Cualquier aventurero extranjero tiene mejores posibilidades que el más esforzado emprendedor del patio

Ernesto Pérez Chang / Cubanet / Marzo 31, 2017 

LA HABANA, Cuba.- La palabra “emprendedor”, referida a Cuba, no refleja lo que sucede en lo que algunos, tratando de hallar un término descifrable fuera de la isla, denominan “sector privado”.


Habría que definir bien el vocablo para que ofrezca una idea exacta de lo que representa, muy distante de la noción de “sector privado” que maneja el Estado cubano cuando habla de inversión extranjera, por ejemplo.

Cualquier aventurero extranjero tiene mayores y mejores posibilidades dentro de la economía cubana que el más esforzado emprendedor del patio.

La cartera de inversiones del gobierno cubano convoca al primero, le hace guiños, mientras excluye al segundo, lo ignora, lo rechaza, de modo que el sector privado termina dividido en dos frentes principales: el empresariado extranjero con infinitos privilegios y el “cuentapropista” cubano, limitado por el estigma de haber nacido aquí, donde la palabra “privado” pierde todo sentido.

Incluso el gobierno creó el neologismo “cuentapropista” para referirse a ese que no cabe en la definición de “empresario privado”. Va con total razón, no lo es y, lo tiene bien claro, jamás lo será.

Obama, al reunirse con los emprendedores durante su visita a La Habana en 2016, no tuvo en cuenta ese detalle de las definiciones y tomó al “cuentapropista” por un “emprendedor” al estilo de esos ejemplos que, para su discurso conciliador, tomó de la realidad norteamericana. El resultado fue que infundió falsas esperanzas.

Primero, porque los “emprendedores” convocados a la reunión no eran representativos de una mayoría mejor definida por la expresión gubernamental, es decir, Obama no conoció ni de lejos a nuestros verdaderos “emprendedores”. Segundo, porque demostró desconocer cómo funciona la economía cubana y el papel que juega el ciudadano de a pie dentro de ella; y tercero, como dice el refrán, colocó la carreta delante de los bueyes al dejar escapar ese mensaje subliminar sobre las consecuencias políticas de la independencia económica. Eso el gobierno cubano siempre lo ha tenido muy presente y jamás cometería el error de permitir demasiado dinero en el bolsillo de nadie.

“Cuentapropista” no significa “sector privado”, ni siquiera en ciernes. Es una figura exclusiva de nuestra realidad y que solo ha servido, circunstancialmente, para colocarle un disfraz al desempleo y a la debacle que atraviesa la empresa estatal socialista al no encontrar una actuación positiva en el nuevo episodio del capitalismo a la cubana.

La tendencia al agrupamiento en cooperativas, el funcionamiento bajo un modelo diseñado desde el propio gobierno, los márgenes de crecimiento limitados por el interés de demostrar la superioridad de la gestión estatal permiten predecir lo que serán los “emprendedores” dentro de unos cuantos años: nada más que otra fórmula económica bajo absoluto control estatal.

No sé si algunos se habrán dado cuenta de lo que está sucediendo. Es una fatídica trasposición. La empresa estatal, al ser rescatada por el capital exterior, terminará asumiendo estrategias y gestiones del sector privado, al mismo tiempo que los “emprendedores” serán la nueva forma económica estatal. Es decir, si los cuentapropistas han “emprendido” algo, ha sido una carrera en círculo, una fuga en reversa, hacia lo más profundo del sistema del cual han pretendido escapar.

Debieran comprender que cuentapropista no es la persona que se independiza del Estado, sino el sujeto del cual el Estado se desentiende de un modo “elegante” y al cual le ha creado la ilusión de autonomía.

Un verdadero espejismo que durará tanto como quiera el gobierno cubano que dure porque tienen el control y, donde antes parecía haber dos opciones —empresa estatal versus cuentapropismo—, ahora es evidente que los caminos se entrecruzan, mejor dicho, se funden.