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Imagen de Raúl Castro en un quiosco de comida 

Cualquier aventurero extranjero tiene mejores posibilidades que el más esforzado emprendedor del patio

Ernesto Pérez Chang / Cubanet / Marzo 31, 2017 

LA HABANA, Cuba.- La palabra “emprendedor”, referida a Cuba, no refleja lo que sucede en lo que algunos, tratando de hallar un término descifrable fuera de la isla, denominan “sector privado”.


Habría que definir bien el vocablo para que ofrezca una idea exacta de lo que representa, muy distante de la noción de “sector privado” que maneja el Estado cubano cuando habla de inversión extranjera, por ejemplo.

Cualquier aventurero extranjero tiene mayores y mejores posibilidades dentro de la economía cubana que el más esforzado emprendedor del patio.

La cartera de inversiones del gobierno cubano convoca al primero, le hace guiños, mientras excluye al segundo, lo ignora, lo rechaza, de modo que el sector privado termina dividido en dos frentes principales: el empresariado extranjero con infinitos privilegios y el “cuentapropista” cubano, limitado por el estigma de haber nacido aquí, donde la palabra “privado” pierde todo sentido.

Incluso el gobierno creó el neologismo “cuentapropista” para referirse a ese que no cabe en la definición de “empresario privado”. Va con total razón, no lo es y, lo tiene bien claro, jamás lo será.

Obama, al reunirse con los emprendedores durante su visita a La Habana en 2016, no tuvo en cuenta ese detalle de las definiciones y tomó al “cuentapropista” por un “emprendedor” al estilo de esos ejemplos que, para su discurso conciliador, tomó de la realidad norteamericana. El resultado fue que infundió falsas esperanzas.

Primero, porque los “emprendedores” convocados a la reunión no eran representativos de una mayoría mejor definida por la expresión gubernamental, es decir, Obama no conoció ni de lejos a nuestros verdaderos “emprendedores”. Segundo, porque demostró desconocer cómo funciona la economía cubana y el papel que juega el ciudadano de a pie dentro de ella; y tercero, como dice el refrán, colocó la carreta delante de los bueyes al dejar escapar ese mensaje subliminar sobre las consecuencias políticas de la independencia económica. Eso el gobierno cubano siempre lo ha tenido muy presente y jamás cometería el error de permitir demasiado dinero en el bolsillo de nadie.

“Cuentapropista” no significa “sector privado”, ni siquiera en ciernes. Es una figura exclusiva de nuestra realidad y que solo ha servido, circunstancialmente, para colocarle un disfraz al desempleo y a la debacle que atraviesa la empresa estatal socialista al no encontrar una actuación positiva en el nuevo episodio del capitalismo a la cubana.

La tendencia al agrupamiento en cooperativas, el funcionamiento bajo un modelo diseñado desde el propio gobierno, los márgenes de crecimiento limitados por el interés de demostrar la superioridad de la gestión estatal permiten predecir lo que serán los “emprendedores” dentro de unos cuantos años: nada más que otra fórmula económica bajo absoluto control estatal.

No sé si algunos se habrán dado cuenta de lo que está sucediendo. Es una fatídica trasposición. La empresa estatal, al ser rescatada por el capital exterior, terminará asumiendo estrategias y gestiones del sector privado, al mismo tiempo que los “emprendedores” serán la nueva forma económica estatal. Es decir, si los cuentapropistas han “emprendido” algo, ha sido una carrera en círculo, una fuga en reversa, hacia lo más profundo del sistema del cual han pretendido escapar.

Debieran comprender que cuentapropista no es la persona que se independiza del Estado, sino el sujeto del cual el Estado se desentiende de un modo “elegante” y al cual le ha creado la ilusión de autonomía.

Un verdadero espejismo que durará tanto como quiera el gobierno cubano que dure porque tienen el control y, donde antes parecía haber dos opciones —empresa estatal versus cuentapropismo—, ahora es evidente que los caminos se entrecruzan, mejor dicho, se funden.
 

  


Martí Noticias / Marzo 15, 2017 


“Creo que Cuba se va abrir a la corta o a la larga -más bien a la corta-. El experimento comunista clarísimamente es un fracaso total”, afirmó el escritor peruano.

El premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, dijo en entrevista con el diario español ABC que el comunismo es cosa del pasado, incluso en Cuba.

“Creo que Cuba se va abrir a la corta o a la larga -más bien a la corta-. El experimento comunista clarísimamente es un fracaso total”, afirmó el escritor peruano.

“Dudo mucho que haya comunistas en Cuba, probablemente ni siquiera la nomenclatura que disfruta todavía del sistema cree seriamente que esa forma de Gobierno, de organización de la sociedad, puede traer modernidad, justicia social. Me parece imposible. No creo que desde la desaparición de la URSS y la conversión de China Popular en un capitalismo autoritario vaya a perdurar”, aseguró Vargas Llosa, quien visitó la isla por primera vez en 1962.

En su opinión el comunismo “se va extinguiendo, va quedando en los márgenes, lo cual no quiere decir que la democracia no tenga adversarios o enemigos. Creo que el populismo es el gran desafío que tiene la democracia. Pero lo que representó el comunismo forma parte del pasado”.

Recientemente, relató en el diario chileno El Mercurio su paso por el partido comunista en 1953, cuando tenía 18 años.

Mientras militaba en Cahuide, una célula del clandestino Partido Comunista Peruano, durante la dictadura de Manuel Odría, no tenía dudas del marxismo pero sí del realismo socialista en la literatura.

[Con información de ABC y El Mercurio]
Una calle cubana



Agencias / Diario de Cuba / Marzo 14, 2017

La lista de la consultora Mercer de ciudades que ofrecen la mayor calidad de vida y los mejores lugares para vivir colocó a La Habana como la segunda peor ciudad de América Latina, en el puesto 192, según reporta Reuters.

La lista de 231 ciudades ayuda a las compañías y organizaciones a determinar las compensaciones y primas por condiciones de vida difíciles para su personal internacional.

Mercer es la mayor consultora de recursos humanos a nivel mundial, que desempeña este trabajo desde 1937.

Según detalló Mercer, se contemplaron diez criterios para medir la calidad de vida de las distintas ciudades: "ambiente social y político", que midió la estabilidad gubernamental, los índices de delincuencia y la aplicación de la ley; "ambiente económico", que consideró las distintas regulaciones en el sector y los servicios bancarios; "ambiente sociocultural", que evaluó la libertad de prensa, la censura y las libertades individuales.

Por otra parte, también se contempló el acceso a la salud, la educación, la vivienda y el transporte público. Así como las posibilidades de recreación, los espacios verdes y la comida.

Para comprender por qué la consultora evalúa estos aspectos, la firma explicó que el estudio está destinado principalmente a compañías internacionales que así pueden definir cuánto pagar a sus empleados en función de la ciudad, así como decidir en cuáles sitios invertir.

Esta es la décimo novena edición del ranking de Mercer.

Junto a La Habana, en los peores sitios del ranking se ubicó Caracas, que cayó en un año desde el puesto 185 al 189 y Puerto Príncipe (la peor, en el sitio 228).

San Juan siguió siendo la ciudad mejor evaluada de América Latina pese a que cayó del puesto 74 al 75. La capital de Puerto Rico superó a Montevideo, que bajó del lugar 78 al 79.

Buenos Aires se mantuvo en el escalón 93, en tanto, Santiago de Chile cedió una posición del 94 al 95. La urbe mejor evaluada de México fue nuevamente Monterrey, en el puesto 110, en tanto Ciudad de México cayó del lugar 127 al 128.

La ciudad que ocupó el primer lugar del ranking fue Viena cuyos 1,8 millones de habitantes se benefician de los cafés, museos, teatros y óperas. Los costos del arriendo y el transporte público en la ciudad, cuya arquitectura está marcada por su pasado como el centro del Imperio Habsburgo, son económicos en comparación a los de otras capitales occidentales.

Zúrich en Suiza, Auckland en Nueva Zelanda, Múnich en Alemania y Vancouver en Canadá completan el top cinco de las ciudades más placenteras para vivir.

Metrópolis globales como Londres, París, Tokio o Nueva York no alcanzaron a entrar entre las 30 mejores, siendo superadas por la mayoría de las grandes ciudades alemanas, escandinavas, canadienses, neozelandesas y australianas.

Bagdad fue nuevamente catalogado como el peor lugar del mundo.


Esta noticia ha sido corregida a las 19:07 CET. La información original de la agencia Reuters señalaba que "Las ciudades latinoamericanas peor evaluadas fueron La Habana, de Cuba, en el lugar 192, y Caracas, de Venezuela, que cayó desde el puesto 185 al 189". En el informe de Mercer, en un lugar inferior en el ranking (el 228) aparece Puerto Príncipe en Haití.






 EFE / el Nuevo Herald / Marzo 27, 2017

Activistas de derechos humanos y dirigentes políticos de varios países de Latinoamérica anunciaron el lunes en Miami la creación de una comisión para “documentar” los crímenes de lesa humanidad de los que acusan al castrismo y establecer un tribunal internacional.

Se trata de una “histórica iniciativa” que le proporcionará un “recurso y una plataforma importantísima a las víctimas del régimen castrista en Cuba” frente a los “crímenes de lesa humanidad que se han cometido y se cometen” en la isla, dijo a Efe Orlando Gutiérrez, secretario general del grupo del exilio Directorio Democrático.

La denominada Comisión Internacional para la Fiscalización de los Crímenes de Lesa Humanidad del Régimen Castrista se constituye además en un momento en que se registra un “aumento significativo de la represión en Cuba”, precisó Gutiérrez.

La comisión se dedicará en una primera fase a “documentar, investigar y organizar el cúmulo de evidencias y casos existentes sobre la más longeva de todas las dictaduras latinoamericanas”, resaltó en un comunicado el abogado mexicano René Bolio, quien encabezará la comisión.

Una vez documentados los delitos de lesa humanidad perpetrados por este “feroz estado totalitario que ha oprimido a su pueblo para perpetuarse en el poder por casi seis décadas”, la comisión “abogará” por la formación de un “tribunal internacional para fiscalizar los crímenes del régimen castrista”, puntualizó Bolio.

Junto con Bolio forman parte de la comisión la activista costarricense de derechos humanos María de los Milagros Méndez, el dirigente peruano Jorge Villena, el dominicano Hipólito Ramírez, Martín Elgue, presidente del Comité Uruguayo para la democracia en Cuba, y el concejal venezolano y líder estudiantil Martín Paz.

Bolio, que desde hace años hace activismo en favor de los derechos humanos en la isla caribeña, dijo que la opresión ejercida por el régimen castrista contra el pueblo cubano es “algo incompatible con la misma esencia de los valores de la comunidad internacional”.

“La historia del derecho internacional del siglo XX y XXI demuestra que no caduca la responsabilidad contraída por cometer crímenes de lesa humanidad”, un “claro aviso” a los militares cubanos para que “no participen en la represión”, advirtió, por su parte, Ramírez.

La labor emprendida por la comisión está dedicada a la memoria de Mario Manuel Peña, uno de los pilotos de las tres avionetas de Hermanos al Rescate que fueron atacadas en 24 de febrero de 1996 por aviones cazabombarderos MIG cubanos.

Manuel Peña fue uno de los cuatro pilotos de esta brigada humanitaria con sede en Miami que perdieron la vida a consecuencia del derribo de dos de los tres Cessna Skymaster en espacio aéreo internacional.

Desde San José (Costa Rica), María de los Milagros Méndez explicó que el objetivo final de la comisión es lograr “organizar audiencias públicas en diferentes capitales en materia de violación de derechos humanos en Cuba durante los últimos 57 años”.

En ese contexto, la activista costarricense afirmó que esta acción supone la “contribución más importante” que se puede hacer para que cese “la represión actual” en Cuba y se produzca una “eventual democratización y reconciliación nacional”.

Para ello, los altos mandos del Ejército y militares cubanos tienen que “decidir entre perpetuar la represión o dar paso a una transición pacífica a la democracia y la justicia”, aseveró la activista costarricense.

Para el concejal venezolano Martín Paz, es el mismo régimen el que viola los derechos humanos en Cuba y Venezuela, mientras el peruano Villena destacó que una prioridad de la comisión será la de “contactar a todos los referentes de la sociedad civil independiente cubana de dentro y fuera de la isla” para fijar una “coordinación directa” con la comisión.

“Todo (las pruebas e información) lo que se presente ante la comisión será debidamente documentado e investigado”, aseveró Villena.

Los integrantes de la comisión celebrarán próximamente una rueda de prensa en la que especificarán los detalles y pormenores del trabajo que realizarán, según anunciaron hoy.




Pedro Corzo / Martí Noticias / Marzo 04, 2017

En Cuba la represión uniformada ha sido la mayor parte de las veces encubierta. El sicario, el esbirro, viste de civil...

Con frecuencia se escucha a los analistas calificar de estado narcotraficante a algún que otro país, una apreciación que debería usarse con otras connotaciones, por ejemplo la calificación de estado represor, le vendría al régimen de La Habana a la medida.

Por otra parte el castrismo solo no reprime las acciones de sus oponentes. También actúan antes de que se cometa un hecho que consideran delictivo, no en base a las evidencias obtenidas, sino por la convicción a la que hayan llegado sus agentes.

El totalitarismo insular ha sobrevivido por su capacidad represiva, y aunque otros factores han influido favorablemente a su permanencia, evidentemente la condena o la corrección, según el caso, ocupa un sitial preeminente en el vasto arsenal que le ha permitido mantener el poder.

La represión no ha podido extinguir a la oposición aunque sin dudas la ha controlado eficientemente, al extremo que nunca ha sido, a pesar del arrojo de quienes en su momento han ejercido el derecho a actuar en base a sus convencimientos, un peligro a la estabilidad del régimen.

La represión en Cuba oscila de la brutalidad extrema a la sofisticación más exquisita. Es constante, relativamente uniforme en sus acciones y reacciones, enmarcada en un proyecto general en el que los victimarios intiman, maltratan y hasta ejecutan a sus víctimas con métodos iguales en cualquier dependencia oficial.

Las situaciones coyunturales o casos muy específicos son reprimidos en base a otros patrones y aunque la improvisación en la aplicación de la metodología es factible, los encargados de aplicarla en esos casos son los sicarios de mayor relevancia. Los esbirros están limitados a las pautas dispuestas por sus superiores.

Las fuerzas represivas del castrismo, sin distinción de cuerpo o agencia, es fría y calculadora porque procura evaluar previamente los perjuicios que se derivan de sus acciones. La represión ha sido institucional. Su aplicación en tiempo y profundidad depende del alto gobierno, no de un funcionario que en base a su humor, carácter y prejuicios toma las decisiones.

Cierto que los resultados pueden variar, la represión no es una ciencia exacta como las matemáticas, pero con la planificación y coordinación en su implementación, se pueden disminuir daños colaterales que puedan afectar los cimientos del poder.

La represión ha tenido a su disposición incontables recursos para imponer el control. No ha dudado en aplicar la violencia extrema, la cárcel, el paredón, o el abuso en cualquiera de sus formas, pero siempre lo ha hecho enmarcado en la mayor discreción, y cuando esto no ha sido posible, ha recurrido a las turbas enardecidas para aplastar a los opositores.

Desde los actos de repudio que se remontan al verano de 1960, hasta las brutales cacerías a las personas que se iban por el Mariel, los acosos y golpizas contra la oposición, los arrestos de la Primavera Negra y las vilezas contra las Damas de Blanco, conforman un apretado resumen, con muchas omisiones, del prontuario del maldad del castrismo que procura extirpar todo lo que pueda afectar su supervivencia.

Esta labor deleznable ha sido cumplida, las más de las veces, por funcionarios vestidos de civil que lideran concentraciones de supuestos ciudadanos irritados, listos para aplastar y sofocar la dignidad ciudadana. Este cuadro de civiles contra opositores, le ha permitido al régimen disfrutar por años una falsa imagen de popularidad, que ha sido muy útil para esconder bajo la alfombra del totalitarismo todas las brutalidades.

La represión uniformada ha sido la mayor parte de las veces encubierta. El sicario, el esbirro, viste de civil. Los autos policiales circulan por lo regular como vehículos regulares y los arrestos no son informados por los medios salvo que formen parte de una campaña que tiene el fin de generar una intimidación masiva, o enviar un mensaje al exterior de que el régimen proyecta algo de proporciones que trascenderán las fronteras.

No obstante, la represión fue y será la última cara del sistema, y no es de dudar que en sus postrimerías, intente callar el clamor de los sin derechos con una ferocidad sin precedentes lo que se corresponde con su naturaleza. No hay dudas de la crueldad del totalitarismo, tampoco, de la firmeza y el compromiso de los que se decidan de una vez por todas pagar el precio de ser libres.


Sorprende el enorme desconocimiento que muchos tienen de la historia, la política, la cultura, las leyes y la sociedad cubana



Juan Juan Almeida / Cubanet / Marzo 3, 2017



MIAMI, Estados Unidos.- Otra disparatada iniciativa… un tin pintoresca, quizás interesante, pero totalmente absurda. Representantes de PETA (Personas por un Trato Ético a los Animales) arriban a la terminal aérea José Martí de La Habana con la expresa intención de combatir el abuso animal y crear hábitos vegetarianos en la isla.

La idea de ver activistas jóvenes vestidas con hojas de lechuga sobre bikinis verdes, resulta una forma atractiva de llamar la atención; y sorprende por el enorme desconocimiento que muchos tienen de la historia, la política, la cultura, las leyes y la sociedad cubana.

Quizás las autoridades, como parte de una “considerada” neo diplomacia, permita a estas señoritas transitar con ligereza textil por La Habana Vieja regalando souvenirs, dando comida a los perros sin hogar o repartiendo folletos de iniciación vegetariana con recetas de arroz y frijoles. Pero es bueno saber que:

1. una disposición provincial, que alerta, y dice más o menos así: quien circule o se disponga a callejear en traje de baño por la capital cubana, aún cuando todos sabemos que es una ciudad costera, incurre en contravención y podría ser multado.

Con respecto a la carne de res, alguien debería explicarle a las activistas de PETA que desde el 12 de julio de 1963, fecha de creación de las tristemente célebres OFICODAS (Oficinas de Control y Distribución de Alimentos):

2. los cubanos se han visto forzados a cambiar carne por pollo, por fricandel y/o pescado, dependiendo de la tanda de abastecimiento en la libreta de racionamiento.

En la mayor de Las Antillas:

3. se come tanta carne de res como en la India, donde las vacas son sagradas.

Y que al margen de que Cuba es:

4. la única isla del mundo que en su dieta no figura el pescado.

Y que los cubanos nacidos en tiempos del eufemismo llamado “Período Especial”:

5. crecieron sin la cultura de comer carne de res.

Hoy:

6. una libra de vegetales, en el mercado agropecuario, compite en precio con la de carne de cerdo.

Sería útil saber quién ofrecerá lechugas a estas bellas jovenzuelas porque, aún cuando el general Raúl Castro en el año 2008 entregó, en régimen de usufructo, 1,7 millones de hectáreas, Cuba continúa:

7. importando más del 63% de los alimentos que consume.

8. la lechuga fresca que se ofrece en los restaurantes de los hoteles para turistas no se cultiva en la isla.

Propósito errado, que salvando el punto de riesgo, es muy parecido al del presidente boliviano, Evo Morales Ayma, porque conociendo el final de su ex compañero y mentor, el venezolano Hugo Chávez, decidió viajar a La Habana el pasado 1ro de marzo para recibir con urgencia tratamiento médico en Cuba.

El principal enemigo de quienes pierden el tiempo creando iniciativas que solo persiguen bullicio, es el sentido común. Ya es tiempo de impulso, determinación, y de concientizar sobre temas reales, como el perturbador aumento del índice delictivo, el abuso de género, y los innumerables casos de violencia doméstica. Por solo citar lo más notable.


(Publicado originalmente en Martí Noticias)


Un cinturón de pobreza y abandono rodea a las ciudades del país



Roberto Rodríguez Cardona / Cubanet / Marzo 3, 2017



GRANMA, Cuba.- La palabra ‘quimbo’ es un término adoptado en Cuba que hace referencia a rústicas viviendas de varias aldeas y tribus de África, y que en el argot cubano es usada generalmente de forma despectiva para definir un lugar desagradable o ruinoso.

Numerosos documentales y programas televisivos, abordan las vicisitudes, técnicas de supervivencia y características de vida de los africanos, sugiriendo al televidente la sensación de abandono, pobreza y atraso económico y social de esas regiones.

Sin embargo, muchos de esos programas bien pudieran haberse filmado en la periferia de ciudades cubanas, en zonas que exhiben un parecido asombroso en cuanto al paisaje semidesértico, vegetación espinosa,  desolación, insalubridad reinante, viviendas deplorables y modo de vida de sus habitantes. Bastaría ocultar solamente el nombre de la locación.

En las zonas rurales y montañosas de la mayor isla caribeña la situación tiende a agudizarse, al extremo de sugerir paisajes aborígenes, donde indígenas campesinos cultivan utilizando coas, picos, arado con tracción animal y riego manual. Los pescadores y cazadores fueron extintos por regulaciones forestales.

El crecimiento demográfico, derrumbes o demoliciones, anhelo de privacidad familiar e insuficiente espacio en la casa materna, son factores determinantes en la aparición de estos ‘quimbos’ cubanos, en los predios urbanos, como una solución desesperada ante la falta de viviendas.

Las difíciles condiciones económicas de los afectados les obligan edificar sus “nuevas casas” con los más disímiles e insospechados materiales constructivos, la mayoría reciclados o recogidos en basurales y vertederos. Sitios que, además, sirven de áreas de juego de niños descalzos y como campos deportivos de adolescentes y jóvenes de las “tribus” cercanas, al parecer inmunes a las plagas y enfermedades propias de la suciedad y las condiciones antihigiénicas.

Pedazos corroídos de tanques, láminas de hojalata, nailon, cajas de cartón o madera, pedazos de fibrocemento y fibra de vidrio, tolas, neumáticos, costanera, restos de madera, pedazos de carrocería automovilística, placas radiográficas, entre otros, conforman las rústicas viviendas de estas pobres gentes.

Clavos, sogas y alambres eléctricos se encargan de sujetar la heterogénea cubierta y la estructura enclenque, confeccionada con cuanto palo, rama, tubo, cabilla u horcón aparezca. El resultado son enigmáticas obras pertenecientes a la más pura “arquitectura de la miseria”.

Casi todas comparten características comunes: reducidas dimensiones, falta de ventilación, piso de tierra, paredes y techos agujereados y múltiples ocupantes. Muchas cuentan con una sola pieza que, de forma simultánea, sirve de sala, cuarto, cocina y comedor y muchas carecen inclusive de letrina o baño sanitario. Las necesidades fisiológicas las realizan en los matorrales cercanos y se bañan en la noche, amparándose en la oscuridad o tras una sábana tendida para ello.

Muchas de estas viviendas —por no denominarles “muriendas”— persisten por décadas antes de contar con los servicios básicos de agua o electricidad; y ni soñar con alcantarillado. Sus ocupantes tampoco tienen derecho a libreta de racionamiento.

Ilegales al fin, sus ocupantes viven a expensas de enfermedades y conviven entre la basura aledaña, las plagas y la maleza, y como tal son tratados. Incluidos entre los más necesitados de apoyo, no pueden apelar a programas sociales, subsidios o préstamos bancarios, ni licencias de construcción o reparación parcial, que les permitan solucionar sus problemas de vivienda.

Irónicamente, aunque son catalogados de ilegales, pertenecen y abonan al Comité de Defensa de la Revolución (CDR).

Parafraseando el Artículo 9 de la Constitución de la República de Cuba, el Estado, como poder del pueblo, en servicio del propio pueblo, debe garantizar la dignidad plena del hombre, el disfrute de sus derechos y el desarrollo integral de su personalidad y trabajar por que no haya familia sin una vivienda confortable.

Pero actualmente el Estado parece trabajar en dirección contraria. Incontables regulaciones estatales y supuestos proyectos de urbanización periférica se encargan de sabotear sus sueños de propietarios. De nada sirven los sobornos a funcionarios o los fraudes.

Sin orden estatal, son y seguirán siendo indeseables, cuya extirpación debe ser inminente. Amenazas y acciones de desalojo, destrucción de casas, multas y detenciones a los residentes son comunes en estas ciudadelas.


La densidad poblacional en Bayamo supera los 253,4 habitantes por kilómetro cuadrado, razón por la que el crecimiento periférico es espontáneo… e indetenible. Sencillamente, no hay espacio.