Novedades:
Cargando...
Imagen tomada de Internet



ALEXIS JARDINES / El Nuevo Herald / Julio 16, 2016


Salvo unos pocos devotos del marxismo, los cubanos no quieren más socialismo y lo demuestran, ante todo, emigrando. Pero, no emigrando hacia Corea del Norte, China o Venezuela, sino justo hacia aquellos países donde precisamente el capitalismo ha alcanzado su mayor esplendor. Si exceptuamos a los aproximadamente 700,000 militantes del Partido Comunista (único), sigue habiendo en la isla 11 millones reacios al sistema socialista, no importa si maquillado o travestido de democracia. Se sabe también que en la intimidad hasta los más ortodoxos se doblegan y que sus propios hijos se muestran tan refractarios a la épica revolucionaria como a los dogmas marxistas.
Así, pues, la verdad es bien distinta de lo que enarbolan los izquierdarios. Simplemente, un gran número de militantes de esos 700,000 tampoco quiere saber nada de socialismo. Lo mismo se hace extensivo a no pocos empresarios y hasta militares. Del sector intelectual cabría preguntar: ¿alguien ha tenido la curiosidad de contar las plumas que defienden el proyecto socialista y/o revolucionario? Solo los que usted ve por televisión o lee en la prensa oficialista. ¿Y qué decir del mundo académico? Solo apoya el socialismo parte de los profesores que militan en los núcleos del Partido de las universidades y esos estudiantes (que siempre los hay) cuya inteligencia es inversamente proporcional al uso de la verborrea marxista revolucionaria. La reciente re-designación temporal de Abel Prieto como ministro de cultura apunta, inequívocamente, a la soledad de la cúpula dirigente.
El izquierdario, que se declara enemigo del socialismo soviético, no solo copia al dedillo las ideas del materialismo histórico renovado o postestalinista, sino que también se apropia de sus recursos argumentales sin medir las consecuencias. Por ejemplo, ese pertinaz tildar a la Revolución cubana de socialismo burocrático con el propósito de exonerar de responsabilidad al marxismo y al socialismo ―tal y como hacían los soviéticos con su propio sistema― no parece advertir que en los Estados Unidos de América hay más burocracia que en Cuba y todos los países ex socialistas juntos. Sin embargo, el sistema funciona.
El problema del socialismo cubano no es la burocracia, es la ideología. Dicho de otro modo, el socialismo genera una burocracia consustancial no a la economía propiamente –en cuyo caso estaría ligada a la racionalización (en el sentido de Max Weber)– sino a la ideología, la cual se encuentra intrínsecamente vinculada a la lealtad. Consecuentemente, lo que sobra no es la burocracia, es el marxismo institucionalizado a la manera de ideología de Estado y consagrado en la Constitución de la República. Pero, también sobra ese “otro” marxismo con rostro de oveja, el cual pretende que Cuba y el mundo entero funcionen según las predicciones tabernarias de un alemán del siglo XIX.
A estas alturas, ponerle fin al trabajo asalariado y asentar el funcionamiento de la sociedad sobre el culto al marxismo “verdadero”, el odio irracional al capital, al capitalismo y al capitalista, mientras se disfruta parásitamente de sus logros y beneficios es –para usar una palabra del propio Lenin– vergonzante.
El Socialismo del siglo XXI de la izquierda latinoamericana también promete ser democrático y participativo como el que promueven hoy los libertarios insulares. De manera que podemos desglosar esta falacia del socialismo democrático y participativo del siguiente modo:
Socialismo del Siglo XXI (latinoamericano y de orientación populista) hoy en bancarrota.
Socialismo de B. Sanders (norteamericano y de inspiración nórdica) hoy en derrota electoral.
Socialismo Participativo y Democrático (cubano y de matriz soviética) hoy carente de toda base social y con una membresía tan exigua que no rebasa la docena.
La gran originalidad de la cepa criolla, como se ve, ha consistido en invertir el orden de las palabras. Así, en lugar de socialismo democrático y participativo (que es el populista latinoamericano y el de B. Sanders) se auto titula socialismo participativo y democrático. ¡Qué novedad!
Alguien ha escrito que capitalismo y democracia pueden coincidir, pero no son sinónimos. Yo quisiera completar la idea aseverando que socialismo y democracia (moderna) jamás coincidirán, porque son antónimos. La imagen de un Estado de derecho donde reinen las libertades individuales –y enfatizo esto último a riesgo de ser redundante– es incompatible con el social-ismo. Del mismo modo que la libertad o es individual o no es ninguna, así la democracia es refractaria al socialismo, sea de Estado, comunero o participativo. La historia conserva dos modelos de democracia: la esclavista y la capitalista. No se conoce, en cambio, que en algún lugar del planeta haya existido eso que llaman democracia socialista, a menos que sea la esclavista reciclada, como pensaron Spencer y Martí.

Académico Distinguido en Instituto de Investigaciones Cubanas, en FIU.



Imagen tomada de Internet

Compartirá el mecanismo de identificación con el gobierno de los EEUU

Cubanet / Julio 14, 2016  


La Fundación para los Derechos Humanos en Cuba (FHRC) anunció en Miami la creación de una base de datos de represores cubanos que será compartida con gobiernos, especialmente el de Estados Unidos.
Juan Antonio Blanco, director FHRC, dijo a Efe que la iniciativa está dirigida al “cuerpo represivo cubano” y es una oportunidad para que sus oficiales “se arrepientan a tiempo” y así contrarrestar el aumento de esta violencia contra los opositores en Cuba.
El activista señaló que hay una arremetida contra la oposición causada tanto por la crisis social y económica, como por el “éxodo creciente”, entre otros factores.
El proyecto es una forma “de contribuir para detener esta locura a tiempo”, expresó Blanco, al señalar que no se trata de una cacería de brujas, ni de venganza.
Blanco invitó a estos abusadores a pensar “en sus familias, en ellos mismos y en su honra, y rectificar a tiempo”.
“No queremos una comisión de la verdad de aquí a veinte o treinta años en la que estas personas vayan a arrepentirse. ¿Ya para qué?”, expresó.
El proyecto, explicó, viene a apoyar una iniciativa a cargo de un grupo de abogados en Miami, liderados por Wilfredo Allen, que venía recolectando desde hacía cuatro años información de estos abusadores.
Ahora, esta base de datos de fotos, videos, nombres de opresores y otra información será ampliada a través de organizaciones del exilio en Miami y de la oposición en Cuba, y también de particulares que quieran aportar evidencia.
Blanco indicó que ellos solo recolectarán la información, la cual será constatada por expertos en derechos humanos de organizaciones como Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos (OEA) y de muchos otros grupos civiles expertos en la materia.
Señaló que además disponen de un nuevo sitio web en el que explican los casos que podrán ser denunciados y los pasos para hacerlo.
Allen indicó por su parte que los teléfonos celulares son una de las principales herramientas para documentar con fotos y videos los atropellos contra los grupos opositores en Cuba.
El experto señaló que solo las denuncias que hayan sido confirmadas por organismos de derechos humanos multilaterales porque son “creíbles y posibles” pasarán a la base de datos que será compartida con gobiernos, entre ellos el estadounidense.
“Con tantos teléfonos celulares en La Habana los agentes de la policía política se contienen, están inseguros, titubeando porque no quieren enfrentar en el futuro causas judiciales por torturar personas o violar sus derechos”, expresó a Efe el expreso político José Daniel Ferrer.
El opositor, quien se mostró optimista con la iniciativa, dijo que el cambio ocurre “cuando estás cometiendo graves violaciones a los derechos de otros y sabes que mañana puedes enfrentar a la justicia”.
Explicó que el grupo que dirige en la isla, la Unión Patriótica, ya venía trabajando en una lista similar, con un “centenar de represores”, pero no de una forma constante”.
El disidente del “Grupo de los 75”, que obtuvo un permiso especial para salir una sola vez de Cuba, señaló en Miami que era algo que faltaba en el país y que su grupo ayudará a “consolidarlo” junto con otras organizaciones.
Pedro Pablo Alcántara, de la FHRC, recordó que este tipo de delitos, de torturas y violaciones de derechos humanos no prescribe en el tiempo y que los gobiernos podrán utilizar la base de datos para avanzar en procesos legales en los que estén involucrados estos represores cubanos.
Esta información servirá especialmente a las autoridades de seguridad y migratorias de Estados Unidos para casos en los que estos individuos quieran gozar de beneficios de inmigración, entre ellos la Ley de Ajuste Cubano.




Imagen tomada de Internet



Según cálculos extraoficiales, el país recauda unos 15.000 millones de dólares al año pero el Gobierno no emite ninguna relación de gastos que contemple esa cifra


IVÁN GARCÍA / Diario Las Américas / Julio 16, 2016 


Dos jubilados, un vendedor ambulante de detergente y un médico de vacaciones, matan el tiempo en un parque al sur de La Habana debatiendo sobre el sorprendente triunfo del Portugal, de Cristiano Ronaldo, en la Eurocopa. También comentan sobre las nuevas medidas de austeridad del régimen cubano que presagia otra temporada de vacas flacas.  
Ni la sombra de un algarrobo ni una brisa suave apacigua el calor soporífero del mes de julio. Cuando parece que se agotan los temas de conversación, un señor canoso, ingeniero civil ya retirado, pregunta: "¿Alguien sabe dónde se mete el dinero en Cuba? y ¿qué hace el Gobierno con los millones de dólares que recibe de las remesas familiares?
Nadie tiene respuesta. En la Isla, el tema de los ingresos en divisas y determinados gastos son secretos de Estado. Se supone que en un país normal sus gobernantes ofrezcan esa información a la ciudadanía.
Pero Cuba no es un país normal. Es una anacrónica autocracia regida por militares y una pandilla de compadres que hace 57 años bajaron de la Sierra Maestra prometiendo restaurar la República y rescatar la democracia.
Ni lo uno ni lo otro. Desde hace décadas, en la Isla las cuentas nunca cuadran. Hipotéticamente, tomando de referencia el crecimiento económico a partir del año 2000, la economía nacional ha encadenado guarismos de progresión en su PIB que ni los llamados tigres asiáticos.
Si sumamos el PIB de estos últimos 16 años -y que en algunos años superó el 10 por ciento-, llegamos a una conclusión simple: si damos crédito al relato oficial, Cuba ha sido la nación que más ha crecido en el planeta.
¿En qué maldito aguajero negro ha caído ese ‘crecimiento’? Un especialista consultado me aburrió con cifras y datos macroeconómicos. Y al final, como siempre, culpó al 'bloqueo' yanqui.
Ok. No podemos tener carreteras como las de Alemania, tantos autos como Estados Unidos o un estado de bienestar como Noruega. Pero según Eduardo, exfuncionario de comercio exterior, “por concepto de exportación de productos y servicios, donaciones y remesas familiares, el Gobierno cada año ingresa entre 14 y 16 mil millones de dólares”.
"Entonces, ¿dónde está el dinero?", le pregunto. Su respuesta es una invitación a sacar cuentas.
“En 2015, Cuba ingresó 2.700 millones de dólares del turismo. Aunque se desconoce la cifra exacta por exportación de servicios médicos y profesionales, se calcula que debe superar los 8.000 millones. Las exportaciones de níquel (vamos a descontar el azúcar, pues su producción es raquítica desde hace cinco años), tabaco, café, mariscos, marabú, miel de abeja y otros reglones, rondarían los 1.500 millones. Y por concepto de remesas, 3.000 millones. El resultado de esas sumas frisa los 15.000 millones de dólares”, subraya el exfuncionario.
Pero falta dinero por añadir. Solo en impuestos a los más de 500.000 emprendedores privados, el Estado ingresa cientos de millones de pesos. Agreguen el impuesto de circulación al tabaco y bebidas alcohólicas. El impuesto silencioso a los salarios de los trabajadores estatales. Y el impuesto entre un 200 y 300 por ciento a los productos que se venden en pesos convertibles en las tiendas recaudadoras de divisas.
A todos esos impuestos, debemos agregar el ordeño mezquino al bolsillo de los emigrados cubanos, que deben pagar cientos de dólares para habilitar su pasaporte, billetes aéreos inflados de los viajes a Cuba y aranceles aduanales abusivos. Y aunque el pasado mes de marzo el canciller cubano anunció que el gravamen del 10% al dólar estadounidense se eliminaría, ese 'impuesto revolucionario' una vez decretado por Fidel Castro sigue vigente.
No es la única vía de ingreso de divisas que tiene el Gobierno. Si un pariente en el exterior te envía un paquete que sobrepase el kilogramo y medio de peso libre de impuesto establecido por la Aduana General de la República, cuando vas a recogerlo a la oficina de correos, tendrás que pagar 20 cuc por cada kilogramo que se exceda. Un verdadero robo.
Siendo conservador, la suma total de todos esos ingresos en las dos monedas, supera los 20.000 millones de pesos combinados con dólares. Y creo que me quedo corto.
¿Y los gastos? Desde luego, como en cualquier país del mundo, los tres leones hambrientos que devoran una parte importante del PIB son educación, salud pública y defensa.
Pero desde que Raúl Castro asumió el poder en 2006 apenas se han construidos nuevas escuelas y malamente se reparan las existentes. Los salarios de profesores y docentes no superan los 20 dólares mensuales.
La sanidad se puede autofinanciar con la exportación de servicios médicos. El monto de dinero que genera permite diseñar un sistema de salud eficaz. Pero no sucede así en la mayoría de los hospitales. Existen algunas clínicas bien equipadas para ministros, altos cargos militares y extranjeros.
Pero la mayoría de los hospitales y policlínicos necesitan reparaciones a fondo y existe un déficit de suministros en equipos y medicamentos. Un galeno devenga un salario equivalente a 60 dólares y muchos viven en condiciones precarias.
Desde hace 27 años, el Gobierno no invierte en la compra de armas de combate. Pero se gasta una suma gigantesca para mantener el colosal aparato de represión y control social. Algo de lo que el régimen jamás ofrece detalles.
El hipotético gasto en defensa, educación y salud pública puede llegar a sumar 6.000 millones de dólares. Otros 2.000 millones en comprar alimentos y unos 5.000 millones en inversiones en turismo e industrias que generan divisas.
Desde hace diez años la administración del general Raúl Castro no eroga millonarios gastos en obras públicas o construye cientos de miles de viviendas. Cualquier cálculo serio que se haga siempre revelará un superávit.
¿A dónde va a parar toda esa plata? Hay dos escenarios posibles. Siendo mal pensados, a una cuenta en Suiza o a un paraíso fiscal. Si le otorgamos al Gobierno el beneficio de la duda, se pudiera suponer que una buena parte la destinan a crear una reserva importante de divisas.
Dentro de los gastos del presupuesto nacional no se incluye la reventa de un 25 por ciento del petróleo entregado por Venezuela a Cuba y que puede sumar alrededor de 800 millones de dólares.
Con los ingresos por exportación que el Gobierno admite tener y estudios sobre el ingreso de remesas familiares, de la cual el régimen nunca informa, no se entiende cómo no se puede derogar 1.900 millones anuales para garantizar el suministro anual de petróleo.
Tampoco se pueden soslayar algunas donaciones millonarias de países del Medio Oriente para renovar las redes de acueducto y alcantarillado, créditos de China, Rusia y otros países para construir industrias, hoteles o campos de golf.
Cuba, financieramente hablando, ha logrado un aval considerable. A pesar del embargo comercial estadounidense, después del 17 de diciembre de 2014, tras la reanudación de relaciones diplomáticas con Estados Unidos, una decena de naciones han condonado una parte sustancial de la deuda en divisas.
Al igual que el ingeniero civil jubilado, muchos cubanos se preguntan qué hace el Gobierno cubano con el dinero. Cualquier pista sería muy valiosa.  

Imagen tomada de Internet


Jorge Calaforra desnuda la economía del régimen cubano en su último libro

Vicente Morín Aguado / Cubanet / Julio 18, 2016 



Jorge Calaforra acaba de publicar “La financiación del totalitarismo cubano”, bajo los auspicios del proyecto Foresight Cuba.  A pesar de la aridez proverbial de los textos económicos, es ágil el texto de Calaforra, resultado de una difícil investigación debido al premeditado interés gubernamental en Cuba por ocultar información sobre sus manejos económicos, signados por la improvisación y la toma de decisiones unipersonales sin réplica posible.
El abarcador estudio comienza con el estado de cuentas estatales al llegar Fidel Castro a La Habana, en enero de 1959, incluyendo después un amplio panorama de las relaciones con la desaparecida Unión Soviética. No soslaya el Club de París y precisa además el tema de las remesas, obviado este último por la estadística oficial, finalizando con detalles en torno a la abultada deuda que legará el castrismo.
Sobre este evento literario, el autor accedió a responder un breve cuestionario para CubaNet.
¿Quién es Jorge Calaforra?
“Soy ingeniero mecánico y he dirigido varios proyectos grandes de inversión, donde se requerían conocimientos de economía así como saber redactar informes complejos y precisos. Me gusta mucho escribir y usar los datos, ya que es imprescindible medir todo lo que es importante, si es que se quiere tomar la decisión correcta.  Me gusta escribir con precisión y entregar el mensaje al lector con muy pocas palabras”.
¿Tu libro desmitifica el tan repetido concepto de un “bloqueo genocida” que ahoga la economía cubana?
“Sí, uno de los objetivos de Foresight Cuba es que el gobierno deje de decir mentiras. Si queremos que Cuba prospere, es imprescindible conocer la causa de los problemas para poder encontrar soluciones inclusivas para todos los cubanos”
¿Cómo demostró el despilfarro gubernamental?
“Usamos solo información oficial o informaciones que consideramos confiables en la prensa. Este trabajo requiere de mucha paciencia para buscar, investigar, encontrar y seleccionar información estadística que se encuentra disponible en el internet. En el presente hay mucha información pública disponible que años atrás no estaba; hay que saber encontrarla, saber filtrar lo que es importante y saber transmitirla de forma concisa y precisa”.
¿Existe realmente una economía en nuestro país?
“Cuba no produce nada (significativo y con un volumen importante como para desarrollar el país y crear puestos de trabajo), ni lo que se produce tiene un precio competitivo en el mercado mundial, ni tampoco va a producir nada en los próximos tres a cinco años, ya que el gobierno no quiere hacer lo que realmente hay que hacer para reconstruir el país”.
¿Qué es necesario para que “la tierra más hermosa que ojos humanos vieron” salga de su crisis permanente?
“Concluyendo, puedo decir que mientras no haya un proyecto gubernamental para que comience la reunificación de las familias, que los jóvenes no solo no se quieran ir, sino que quieran regresar, y no comience  a aprovecharse el capital humano dentro y fuera del país, no habrá posibilidades de mejorar la situación económica del país”.
   


Imagen tomada de Internet


Así es la vejez de los que no tienen dinero para pagar por su salud, en un país donde esta se considera “gratuita”

Gladys Linares Cubanet / Julio 1, 2016 

LA HABANA, Cuba.- Mis vecinos Osvaldo y Walkiria son dos ancianos que viven con su único hijo, Osvaldito, un técnico electricista. Osvaldo tiene 92 años, y Walkiria, 81.
Hace seis años ella se fracturó la cadera. Fue operada exitosamente pero, por miedo, no volvió a caminar. Cierto día le pregunté a Osvaldo si ella recibió alguna asistencia médica especializada para ayudarla a vencer el trauma. Me respondió, encogiendo los hombros con una mueca de disgusto y una señal de dinero. Durante estos años, padre e hijo compartieron la atención a la anciana y los quehaceres del hogar. Osvaldito era el principal sustento de la familia, pues la pensión del padre, de 240 pesos, como bien se puede entender no alcanza para nada.
Así fue, hasta que hace un par de meses a Osvaldo se le presentó un dolor fuerte y constante en el vientre. Después de mucho ir y venir por centros asistenciales, le diagnosticaron un cáncer de recto.
Ahora bien, los cubanos que no pertenecemos a la cúpula o no somos acólitos influyentes del gobierno, o extranjeros de la cofradía comunista, cuando padecemos alguna enfermedad en fase terminal no somos hospitalizados sino abandonados a morir en nuestras casas, a merced de los médicos de la familia y los cuerpos de guardia.
Nuestros gobernantes arguyen que un enfermo internado ocasiona un gran gasto para el Estado, pero cabría preguntarse por concepto de qué: los colchones se caen de viejos, impregnados de inmundicias y desechos humanos. El jabón, las sábanas, almohadas, fundas, pijamas, toallas, ventiladores, cubos y demás provisiones los trae cada paciente o sus familiares. El agua está limitada (cuando hay) a unas pocas horas diarias. La comida de los enfermos es escasa y en ocasiones intragable, y la de los acompañantes deben procurársela ellos mismos. Al personal (especialistas y auxiliares) se le paga por horas, no por paciente ni por desempeño. Este último, dicho sea de paso, frecuentemente deja mucho que desear.
La Constitución cubana, en su artículo siete, versa sobre los “derechos, deberes y garantías fundamentales”. En el artículo 50 expresa: “Todos tienen derecho a que se atienda y proteja su salud. El Estado garantiza este derecho (…) con la prestación de la asistencia médica y hospitalaria gratuita”.
Le pregunté sobre la atención médica a una parienta de Osvaldito que viene a ayudarlo siempre que puede, y me respondió: “Aquí no ha venido nadie”.
Según vemos en la prensa, los médicos cubanos son muy buenos como internacionalistas. Para visitar a sus pacientes suben montañas, cruzan ríos crecidos, lo mismo en balsa que en mulos. Pero en Cuba, les cuesta cruzar la calle o caminar un par de cuadras.
Otra gran tragedia que actualmente enfrenta Osvaldito es la escasez de dinero, pues fue despedido a causa de la enfermedad de su padre. Me comentó que tenía varias ausencias debido a que con frecuencia debe cargarlo hasta el policlínico o llevarlo al hospital. En los primeros días, el jefe le advirtió que tratara de resolver la situación. Pero como esto fue imposible, lo botó porque le estaba causando ausentismo.
Cuenta el joven que él intentó resolver: algunos vecinos le sugirieron que acudiera a la Seguridad Social del municipio, y así lo hizo. Pero la técnica que lo atendió le dijo que si él no viviera con sus padres, entonces sí le podrían designar una mujer que los cuidara. También trató de pagar este servicio, pero está fuera del alcance de su bolsillo, pues la persona que menos le cobraba, le pidió 40 CUC al mes.
Hace un par de días llevó al padre al cuerpo de guardia de la Dependiente, deshidratado, con el vientre inflamado y sin poder orinar. Dentro de toda su tragedia, encontraron consuelo en un médico joven que, contra las disposiciones oficiales se atrevió a ingresarlo por unas horas para hidratarlo.
El día de los padres, un vecino que lo ayuda en lo posible le preguntó al muchacho por el enfermo. Osvaldito lo invitó a entrar para que lo felicitara. Cuando llegó al cuarto y vio a Osvaldo agonizando junto a Walkiria, perdido entre las sábanas, seco de flaco, recordó cuando su madre se estaba muriendo de cáncer de pulmón en la misma cama que compartía con su papá, y aquello lo desgarró. Osvaldo es un anciano muy simpático y servicial, educado, afable, respetuoso y muy querido entre los vecinos. Por eso ahora tantos lo ayudan.
Pero a pesar de la solidaridad de los vecinos, cuando le pregunto a Osvaldito por sus padres y me relata los pormenores de la enfermedad, percibo en sus palabras un tono de desamparo que desgraciadamente no es solo su impresión, sino el producto de la indefensión a que se ven condenados estos enfermos que no cuentan con la atención médica imprescindible para poder morir tranquilos, cuando lo único que queda por hacer es mantenerlos lo más cómodos posible.
  

Biblioteca Nacional de Cuba

Luis Cino Álvarez / Martinoticias.com /Junio 30, 2016

Se cumplen 55 años de las Palabras a los Intelectuales, el panfleto resultante de las reuniones en la Biblioteca Nacional durante los tres últimos sábados de junio de 1961 (los días 16, 23 y 30) a las que Fidel Castro convocó a los escritores y artistas luego del revuelo causado por la prohibición del documental PM.
Aquellas reuniones se convirtieron en un farragoso monólogo del Comandante, que aunque trataba de mostrarse distendido, no lograba disimular su disgusto por tener que dedicar su tiempo a disciplinar a molestos escritores y artistas, que con sus majaderías, no acababan de acatar las órdenes de los comisarios aferradamente estalinistas del Partido Socialista Popular (PSP) en metamorfosis.
Así que para no demorarse en algo que ya duraba demasiado, con la pistola sobre la mesa y Alfredo Guevara a su vera, el Máximo Líder, impuso sin cortapisas las reglas del juego: “Dentro de la revolución, todo; fuera de la revolución, nada.”
Los asistentes, fascinados algunos pocos, desprevenidos o atemorizados los más, solo atinaron a aplaudir las palabras del Jefe. Y todavía la cultura cubana está pagando las consecuencias.
Junto a Castro el vicepresidente de la isla, Esteban Lazo (i); el ministro de Cultura, Abel Prieto (2 i) y el escritor y presidente de la UNEAC Miguel Barnet (d), y el poeta Roberto Fernández Retamar (d)
El Comandante fue lo suficientemente ambiguo para no precisar el límite exacto entre lo que estaba dentro o fuera de la revolución. Los comisarios se encargarían celosamente de delimitar la frontera en cada caso particular, con grueso creyón de censores y siempre con amplio margen a favor de la paranoia del Jefe o de cualquiera de sus muchos jefecillos, más o menos severos y cultos: Alfredo Guevara, Edith García Buchaca, los tenientes Pavón y Quesada, “Papito” Serguera, Ana Lasalle, Fernando Portuondo, Roberto Fernández Retamar, Carlos Aldana, Abel Prieto, Iroel Sánchez, Luis Morlote, o la mismísima Prima Ballerina en Jefe, Alicia Alonso, quien hace solo unos días, usó sus influencias para impedir la presentación en el Sábado del Libro de las memorias del bailarín radicado en el exterior Carlos Acosta.
Desde hace varios años, algunos testaferros intelectuales de la dictadura —intelectuales orgánicos, como suelen ser llamados—, como Abel Prieto, se afanan por explicar que la ordenanza del Comandante del último sábado de junio de 1961 no era tan estricta y dejaba bastante campo a la creatividad artística, ya que según ellos, no era precisamente “fuera de la revolución”, que es como se recuerda y se cita, sino “contra la revolución”. ¡Como si eso variara en algo los resultados! ¿Se podía estar “fuera de la revolución” sin ser considerado un enemigo y tratado como tal?
Más de medio siglo de aberradas “políticas culturales” han generado un medio intelectual, donde amén de ciertas poses contestatarias que no van más allá de donde dice peligro y alguna que otra tormenta en un vaso de agua, impera, como en el resto de la sociedad cubana, el miedo, la hipocresía, la simulación y el doble discurso.
El difuso límite entre el dentro y el fuera de la revolución ha permitido al régimen, además de la censura, la proscripción y la condena al ostracismo de los más rebeldes, su recuperación después de muertos (los casos de Lezama y Piñera), engatusar a ciertos autores exiliados, y también cooptar para el sistema, siempre que no se pasen de rosca, a ciertos críticos como los directores de cine Sara Gómez, Fernando Pérez y Tomás Gutiérrez Alea —a quien Alfredo Guevara, su principal hostigador, calificó cínicamente, después de muerto, como “un revolucionario difícil”—, los represaliados del Decenio Gris a los que les han concedido como muestra de su rehabilitación el Premio Nacional de Literatura (Lina de Feria, Pablo Armando Fernández, Antón Arrufat, César López) los tolerados a regañadientes cantautores Pablo Milanés y Carlos Varela, los escritores Leonardo Padura, Pedro Juan Gutiérrez, etc.
¿Ya no se acordará el muy fiel Miguel Barnet, hoy presidente de la Unión Nacional de Escritores Artistas Cubanos (UNEAC), cuando la jauría licantrópica le cayó encima por escribir La canción de Rachel, en vez de algo como Biografía de un cimarrón, que fuera útil a la revolución?
Cuando hablan de “las políticas culturales de la revolución” uno no puede dejar de evocar, entre otras barbaridades, los intentos de implantar el realismo socialista en el cine y la literatura, el cierre de Lunes de Revolución y de Ediciones El Puente, el éxodo de los mejores escritores y artistas, el caso Padilla, los grises años 70, la época en que las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) eran las que premiaban los concursos literarios y los poetas se veían obligados a escribir novelitas policíacas donde los héroes eran los agentones del Ministerio del Interior (MININT) y los chivatos de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR)…
Ese es el arte de rebaño que se quería dentro de la revolución, entendida esta como corral de carneros. Por suerte, a pesar de tantos mediocres y sumisos, a pesar de los comisarios, casi milagrosamente, la cultura cubana se las ha arreglado para no perecer.

Imagen tomada de Internet

Martinoticias.com / Julio 02, 2016

El Observatorio Cubano de Derechos Humanos denunció que varios ministerios estatales son cómplices del aparato represivo del Departamento de Seguridad del Estado cubano.
El Observatorio Cubano de Derechos Humanos documentó seis mil 378 detenciones arbitrarias en Cuba durante en el primer semestre de 2016.
Tres mil 188 contra mujeres y tres mil 190 contra hombres. Ciento noventa y dos personas fueron golpeadas brutalmente y 15 activistas de derechos humanos se encuentran en prisión desde hace varios meses y están pendientes de juicio por su activismo político.
El Observatorio, con sede en Madrid, considera necesario poner en conocimiento de la opinión pública que distintos ministerios estatales son cómplices del aparato represivo del Departamento de Seguridad del Estado cubano
En el comunicado también se ha hecho referencia a una carta emitida por los Premios Sajarov cubanos Guillermo Fariñas y las Damas de Blanco dirigida al presidente del Parlamento Europeo, Martin Schultz en donde piden que en el marco de las negociaciones diplomáticas entre Cuba y la Unión Europea, se tenga en cuenta la situación de los opositores y que la liberación de presos políticos y el cese de la persecución se establezcan como garantías para llegar a algún acuerdo.
Carta de los Premios Sajarov cubanos al Pdte. del Parlamento Europeo
Martin Schultz
Presidente
Parlamento Europeo
Bruselas
La Habana, 29 de junio de 2016
Estimado Sr. Presidente,
Hemos tenido conocimiento de la ratificación del acuerdo bilateral entre la Unión Europea y Cuba, quedando pendiente su aprobación por parte del Consejo, la Comisión y el Parlamento.
Dado que no tendremos acceso a los extremos plasmados en el documento hasta su aprobación final, le enviamos de manera resumida los aspectos imprescindibles a defender en el desarrollo del mismo que redundarían en beneficio directo de los ciudadanos cubanos:
Que el acuerdo exija la libertad inmediata de todos los presos políticos y el cese de la violencia policial.
Que contemple como uno de sus elementos esenciales, el respeto a los principios democráticos y a los derechos humanos fundamentales.
Que contenga un cronograma concreto para la ratificación por parte del estado cubano de los Pactos Internacionales de Derechos Civiles y Políticos y de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.
Que los mecanismos de diálogo político incluyan a la sociedad civil cubana, democrática e independiente.
Que el texto obligue a las partes a cumplir con la normativa de la Organización Internacional del Trabajo y que proscriba toda forma de explotación laboral, de manera especial la confiscación salarial, práctica generalizada y sistemática del Estado cubano en el ámbito de la inversión extranjera.
Que las empresas europeas que operan en Cuba aplique los mismos estándares laborales y éticos exigidos en sus países de origen.
Que contenga una disposición transitoria que establezca una entrada en vigor escalonada, y que difiera la cooperación económica y financiera hasta que se constaten avances del gobierno cubano en materia de derechos humanos y libertades económicas.
Que se establezca una cláusula democrática que prevea la suspensión y/o denuncia del acuerdo en caso de violaciones graves o sistemáticas de los derechos humanos. Que dicha cláusula establezca un mecanismo al que los ciudadanos o agrupaciones puedan acudir directamente para presentar sus denuncias.
Igualmente, queremos aprovechar esta misiva para comentarle que nuestra relación con la delegación de la Unión Europea en La Habana es nula, y como Premios Sajarov nos desconocen, a pesar de que reiteradamente hemos solicitado una reunión con su representante. Sería muy beneficioso para ambas partes tener una comunicación fluida, para poder seguir dicho proceso con el objetivo de optimizar los esfuerzos de la Unión Europea en pos de la democratización y desarrollo de la sociedad cubana.
Es para nosotros un honor y un deber, como Premios Sajarov a la Libertad de Conciencia del Parlamento Europeo, defender los valores de la tolerancia y la libertad por los que hemos sido galardonados.
Atentamente,
Berta Soler Fernández
Movimiento Damas de Blanco
Guillermo Fariñas Hernández
Foro Antitotalitario Unido FANTU