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¿Era Cuba un país atrasado antes de 1959?

Imagen tomada de cubamaterial.com
 
 
 
En su afán por reescribir la historia, el régimen ha minimizado éxitos indiscutibles de la república cubana durante la primera mitad del siglo XX
 
 
 Roberto Jesús Quiñones Haces / Cubanet Noticias / Mayo 20, 2015 
 
 
GUANTÁNAMO, Cuba. En su afán por reescribir la historia, el régimen totalitario ha minimizado éxitos indiscutibles de la república cubana durante la primera mitad del siglo XX,  ha relegado a cubanos insoslayables y se ha apropiado de ideas y proyectos nacidos en dicho período.
 
Pese a ese bagaje propagandístico, cada vez más muchos cubanos vuelven sus ojos hacia aquella república pues nada provoca tanta suspicacia como la reiteración del mismo discurso, ni atrae tanto como lo demonizado.
 
Algunos de los temas preferidos por los oficialistas para denigrar de aquellos gobiernos han sido la educación y la cultura. ¿Era Cuba un país atrasado en esos aspectos?
 
 
La educación

Un suceso desconocido por muchos es el curso de verano que la Universidad de Harvard ofreció a 1700 maestros cubanos en el año  1900. Puede afirmarse que dicho curso revolucionó el magisterio en Cuba y que sus efectos fueron inmediatos. Para que se tenga una idea, cuando se realizó dicho curso Cuba tenía 1 572 797 habitantes y en 1899 había sólo 312 aulas y 34 579 alumnos. Un año después del curso ya existían 3 313 aulas y 172 273 alumnos.

A partir de ese momento, el sistema educacional en Cuba fue en ascenso. A las escuelas públicas se unió un moderno sistema de escuelas privadas y cuando Fidel Castro se hizo del poder ya Cuba estaba situado entre los países con mayores índices de alfabetización y nivel educacional en el continente y el mundo, al extremo de contar con Institutos de Segunda Enseñanza en todas las ciudades importantes del país y con tres universidades para una población que apenas rebasaba los cinco millones de habitantes.
 
Imagen tomada de artcircuits.com
 
La cultura
 
Algo que asombra de Cuba es la cantidad de científicos, artistas e intelectuales de prestigio que ha aportado al acervo de la humanidad. Si la historia colonial fue un exponente de ello también puede afirmarse que esa tendencia creadora eclosionó entre 1902 y 1959.
 
Si nos constreñimos a las artes plásticas, bastaría mencionar los nombres de Armando Menocal, Leopoldo Romañach, Marcelo Pogolotti, Carlos Enríquez, Fidelio Ponce, Amelia Peláez, Rita Longa, René Portocarrero, Víctor Manuel, Eduardo Abela, Mariano Rodríguez, Servando Cabrera, Mateo Torriente y Wilfredo Lam, entre otros muchos con una obra consolidada antes de 1959.
 
Mencionar a los escritores y músicos de primera línea haría muy extensa la lista. Sólo diré que en ambas manifestaciones las resonancias cubanas en el continente, e incluso  mundiales, eran de primera magnitud.
 
La vida teatral era sumamente activa y no sólo La Habana recibía la visita de importantes artistas internacionales sino también muchas ciudades del interior del país. Si hoy se comparan las cifras de teatros que funcionaban antes de 1959 con la del período posterior la diferencia resultará abismal y demostrará cuánto daño ha hecho a la diversificación de la cultura el control del Estado. Cuba fue, también, el primer país de Latinoamérica en implantar la televisión y La Habana  la capital que más cines tenía con relación a su población.
 
Según la ensayista y poetisa Uva de Aragón en su texto titulado El papel del intelectual en la República de Cuba se crearon con apoyo oficial y notorios esfuerzos individuales la Biblioteca Nacional (1901),la Academia de la Historia de Cuba (1910) -que el actual gobierno cerró para reabrirla recientemente-,la Academia Nacional de Artes y Letras (1910),el Museo Nacional (1913),la Academia Cubana correspondiente a la Academia de la Lengua Española(1922), la Academia de Ciencias (1928) y la de Educación (1936),la Junta Nacional de Arqueología (1937), la Sociedad Geográfica de Cuba y la de Derecho Internacional y se publicaron al menos quinientas cincuenta y ocho revistas de mayor o menor duración. Ni hablar del número de diarios. Baste decir que Cienfuegos, una ciudad pequeña, llegó a contar en una misma época con once.
 
La iniciativa privada creó el Ateneo (1902), la Sociedad de Conferencias (1911), la Universidad Popular (1914), la Sociedad del Folklore Cubano (1924), la Sociedad Pro Arte Musical (1918), la Institución Hispánica de la Cultura (1936), la Alianza Cubana por un Mundo Libre contra el Fascismo (1941), la Sociedad de Estudios Africanos (1943), el Instituto Cultural Cubano-Soviético (1945) y la Sociedad Cubana de Filosofía (1948).
 
Pero lo más importante fue el clima en el que se desarrollaron esos intelectuales pues podían exponer sus  puntos de vista sin censuras ni exclusiones. No en balde la autora del texto citado afirmó: “Los creadores cubanos fueron fieles a las normas estéticas que cada uno se fijó. No sacrificaron la calidad de sus obras ante ninguna otra exigencia y prefirieron siempre la ‘indiferencia oficial’ a un patrocinio estatal que pusiera bridas a la libertad creadora”.
 
 
  
 
Roberto Jesús Quiñones Haces
Nació en la ciudad de Cienfuegos el 20 de septiembre de 1957. Es Licenciado en Derecho. En 1999 fue sancionado de forma injusta e ilegal a ocho años de privación de libertad y desde entonces se le prohíbe ejercer como abogado. Ha publicado los poemarios “La fuga del ciervo” (1995, Editorial Oriente), “Escrito desde la cárcel” (2001, Ediciones Vitral), “Los apriscos del alba” (2008, Editorial Oriente) y “El agua de la vida” (2008, Editorial El mar y la montaña). Obtuvo el Gran Premio Vitral de Poesía en el 2001 con su libro “Escrito desde la cárcel” así como Mención y Reconocimiento Especial del Jurado del Concurso Internacional Nósside de Poesía en 2006 y 2008 respectivamente. Poemas suyos aparecen en la Antología de la UNEAC de 1994, en la Antología del Concurso Nósside del 2006 y en la selección de décimas “Esta cárcel de aire puro”, realizada por Waldo González en el 2009.
 
 

 
 
 
 

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