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Juan Abreu pinta los fusilados de Castro

                 Foto tomada de Emanaciones: Juan Abreu 
 
 
Natacha Herrera / el Nuevo Herald / julio 11, 2015
 
 
El escritor y pintor cubano Juan Abreu (1952, La Habana, Cuba), radicado en Barcelona, España, trabaja en un proyecto titulado 1959, en el cual les da rostro a esos hombres que la historia escrita por una dictadura de más de 56 años de existencia ha borrado. Esos nombres desconocidos en Cuba de cientos, miles de personas que en los primeros meses y años de tomar el poder Fidel Castro, fueron fusilados impunemente, tras juicios sumarios unos, otros al libre albedrío bajo el canto de un pueblo encandilado gritando ¡paredón!
Abreu convierte la vergüenza oculta de un país en un trabajo plástico de belleza estética impresionante, donde el arte –su arte– está en función de esos hombres que desaparecieron frente a pelotones de fusilamiento por enfrentarse al desmantelamiento de las instituciones cívicas de la nación, el caudillismo y el poder hegemónico.
Los fusilados por los Castros ahora tienen rostro, voz y una historia que contar gracias a este monumental rescate del pintor Juan Abreu, quien paralelamente en su blog Emanaciones va describiendo con su reconocido poder de síntesis el proceso creativo por el que va atravesando.

¿En qué consiste tu proyecto 1959?
 
“Consiste en pintar retratos de todos los fusilados por el castrismo. Al principio, me atrajo la figura del hombre que van a matar, su soledad, que imagino inconmensurable. Ese hombre solo, que sabe que va a morir, y se enfrenta a eso. Después, investigando, empecé a ver los rostros de los fusilados, y me causaron una enorme impresión. Cientos, miles de rostros que el castrismo ha tratado de borrar y de estigmatizar, calumniándolos, presentándolos como bandoleros y asesinos cuando en realidad eran solo hombres y mujeres que no compartían el proyecto totalitario de los Castro.
Y entonces me dije que el arte tiene una gran fuerza redentora y que si yo era capaz de pintar esos rostros, de alguna manera los estaría rescatando de la oscuridad a la que el castrismo los condenó. Ya sé que es un trabajo inmenso, que me ocupará durante años, pero soy un hombre trabajador”.

Vives en Barcelona, alejado de lo que queda del ‘exilio histórico’ de Miami. ¿Cómo estás obteniendo la información para tu proyecto? 
 
“Comencé en las hemerotecas, pero después he recibido la ayuda de personas magníficas como Luis G. Infante, ex preso político cubano, que vive allí en Miami y que muy gentilmente puso a mi disposición sus libros sobre el tema. También la colaboración de María Werlau, del Cuba Archive’s Truth and Memory Project, ha sido muy valiosa. Y a medida que el proyecto se da a conocer algunas personas me han enviado fotos e información acerca de los fusilamientos. Lo agradezco mucho. Son miles los fusilados, y cualquier ayuda que me acerque a sus rostros es bienvenida”.

En tu blog Emanaciones cuentas que “Los retratos de los fusilados para mí 1959 no serán grises sino que estarán llenos de color”. ¿Qué significado les das a los colores en este proyecto?
 
“Están llenos de color, ya he pintado alrededor de 40. Y lo están porque no quiero que sea una obra que remita a la muerte ni a la pérdida, sino a la capacidad de redención del arte, de la belleza. Quiero que sean obras llenas de luz y de vida, la luz y la vida que a estos hombres les arrebató la sinrazón, el fanatismo, la crueldad y el crimen.
Lo que más me fascina del proyecto es su naturaleza fragmentaria al tiempo que total. Quiero decir que cada retrato es autosuficiente, pero simultáneamente es parte de una obra mayor y casi interminable. Mi sueño es llenar un museo, algún día, con todos esos rostros, paredes y paredes llenas de esos rostros y que la gente entre y vea cómo han sido devueltos, gracias al arte, a la vida. 1959 es, sin duda, un intento de exaltación moral, pero es también una aventura pictórica”.

Leo tu texto sobre si tú fueses chileno, que no te alcanzaría el tiempo para atender a los periodistas “deseosos de saber y difundir por todo el mundo mi proyecto de hacer retratos de todos los asesinados de Pinochet”. ¿Puedes abundar sobre el tema?
   
“Ha existido, durante décadas, un desprecio por las víctimas de Castro. Es de mal gusto hablar de ellas y los intelectuales y la prensa de los países libres han ignorado, consistentemente, los crímenes y los abusos de la dictadura. Son crímenes de ‘la izquierda’, que goza, como se sabe, de una supuesta superioridad moral para los medios de comunicación y para muchos intelectuales. En Europa, esto es muy evidente. Aunque en los últimos años la situación ha cambiado un poco, hay que reconocerlo. Si yo fuera chileno o argentino y estuviera haciendo retratos de las víctimas de las dictaduras de Pinochet o Videla, las cosas serían muy diferentes. Porque Pinochet o Videla pertenecen al lado ‘malo’ de la Historia, mientras que los Castro, para muchos, asombrosamente, no”.

En Emanaciones mencionas el silencio cómplice de artistas como Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Leonardo Padura, Gabriel García Márquez. ¿Cómo dibujarías a esas personas y sus actos?
 
“A veces he pensado y hasta proyectado pintar a algunos de estos esbirros culturales del castrismo. A modo de justicia poética. Pero al final no me ha interesado lo suficiente. No lo merecen. Sería un desperdicio de tela y pintura”.

¿Has tenido retroalimentación por parte de familiares, amigos, descendientes de estos hombres fusilados por los Castro?
 
“No tanto como quisiera. Espero que entrevistas como esta me ayuden a entrar en contacto con los familiares o descendientes de los fusilados del castrismo. Tengo que pintar todos esos cuadros, y mientras más ayuda reciba para conseguir las fotografías de las víctimas, más tiempo tendré para trabajar”.

Si algún lector quisiera mandarte la foto y la historia de una persona fusilada, ¿a qué dirección electrónica pueden enviártelas?
 
Puede enviarla a jabreu@emanaciones.com lo agradeceré mucho. También pueden ver cómo va quedando el proyecto en este video de Youtube.
 
 
 
 
 
 

 

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