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La voz de un cubano en Venezuela

Imagen tomada de Internet

Opinión de ʻEl arquitectoʼ sobre Cuba y Venezuela

El arquitecto / Caracas, Venezuela / Septiembre 27, 2015

Resulta en extremo interesante establecer las notables diferencias existentes entre los cubanos llegados a Venezuela antes de 1986 y los cubanos forjados en la doctrina comunista, que siguen los ejemplos del Che, y que han arribado al país acorde a los convenios aprobados entre la Cuba socialista y Venezuela, durante el ascenso al poder del teniente coronel Hugo Chávez.  
Es digno destacar las nobles actitudes de los cubanos que vinieron a estas costas hasta el año 1986. Durante aquellos tiempos, muchos de estos señores se distinguieron por sus valiosos aportes a Venezuela en diferentes campos de la vida del país; como ejemplos, podemos señalar a Guillermo Mestre, Diego Cisneros, Enrique Alzugaray, Miguel Ferrera, Joaquín Riviera y otros que se caracterizaron por ser poseedores de grandes dotes de seriedad, responsabilidad, honestidad, conocimiento, sinceridad y respeto, entre otras notables condiciones.
Aquellas nobles condiciones que mostraban esos cubanos de entonces resultan ser totalmente desconocidas por la mayor parte de los cubanos de hoy, que están formados dentro de la concepción del “hombre nuevo” creada por el castrismo en la Cuba socialista.
Me resulta penoso establecer estas diferencias siendo un cubano de nacimiento que se educó en la Cuba democrática de aquella época; cuando aún no existían los círculos infantiles, en los que desde hace unos cuantos años se les hace jurar a los niños: “SEREMOS COMO EL CHE”.
El Che resultó ser la encarnación del llamado “HOMBRE NUEVO”, creado e inspirado por la Revolución Castro-comunista.
¿Quién fue el Che Guevara? Este tan nombrado personaje era un atorrante aventurero que se caracterizó en la Cuba posterior al triunfo armado por ser un verdugo en extremo sanguinario. El Che fue empleado, formado y dirigido por los Castro.
Venezuela se caracterizó por ser un país acogedor de emigrantes portugueses, españoles, alemanes y árabes, entre otros que huían de las consecuencias devastadoras de la Segunda Guerra Mundial, de la Guerra Civil Española y demás persecuciones políticas.
A la terminación de los años cincuenta, la población venezolana que se acercaba a los 9 millones de habitantes recibió el éxodo cubano que huía del comunismo castrista y fueron miles los cubanos recibidos como asilados políticos que reconstruyéramos nuestras vidas en este acogedor y bello país.
Luego, se fueron presentando fuertes intereses políticos y se produjo la llegada de la “Revolución Bonita” del teniente coronel Chávez; quien, al establecer relaciones con los Castro, concluyera con estos en la instauración de decisivos acuerdos y estrategias con el fin de ejercer un total dominio en Venezuela para mantenerse indefinidamente en el poder.
Con este objetivo, se produjo la llegada de grandes contingentes de cubanos castro-comunistas que en su mayoría mostraron actuaciones y conductas con la total ausencia de los más elementales conceptos éticos y morales.
No se deben olvidar las cualidades que asistían a los cubanos de hace unos pocos años atrás, porque aún persisten; por lo tanto, no pueden englobarnos a todos en el mismo saco, junto con los actuales cubanos de corte comunista.
El mundo comunista de “EL HOMBRE NUEVO” es pletórico en mezquindades, bajezas y acechanzas. Las miserias humanas más inconcebibles constituyen los basamentos en la formación ideológica de este nuevo sujeto, conformado en la Cuba castro-comunista.
La deformación social propia del comunismo, ya materializada en Cuba, puede alcanzar a Venezuela y significaría también el oscurantismo cultural para toda la América Latina.
Llora ante los ojos de Dios, el daño efectuado por el comunismo en Cuba y que se está imponiendo en Venezuela. Asombra como las intenciones de poseer dinero y más dinero han podido hacer desaparecer los conceptos ético-morales que sobrevivieron por tantos años en el mundo.  
Los actuales rectores y dirigentes mundiales no ven ni les interesan los peligros que se ciernen por otros políticos y economistas sedientos de poder. La brillantez intelectual de estos señores no les deja ver ni comprender que todo el dinero del mundo podría terminar en las manos del comunismo internacional para el beneficio de unos pocos apoderados.
Hacernos los de la vista gorda y dejar que el comunismo se expanda mientras nos hacen llegar dinero, parece ser la conducta de orden de los falsos llamados demócratas.    

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