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Sátira política-religiosa sobre las visitas papales a Cuba

Imagen tomada de Internet


Ing. Severiano López Sicre / humanosqueliberan.org / Octubre 14, 2015


La nación cubana ha sufrido un profundo y violento proceso de separación social por más de medio siglo y las dos orillas cubanas están ansiosas, necesitan un proceso de reconciliación, por ser de un solo pueblo al cual pertenecen. Muchos abandonaron el suelo patrio en busca de libertad, sanar sus heridas físicas y espirituales y de mejores oportunidades. Miles más han nacido fuera de la Isla y sienten la  misma pasión y el mismo orgullo por sus raíces cubanas.

En las tres visitas papales a Cuba, el pueblo libre cubano soñaba “que una mediación de la Santa Iglesia Católica en la problemática cubana podría traer paz y justicia al sufrido y dividido pueblo cubano” pero no ha sido así, por lo tanto existe una  profunda decepción entre los soñadores.
   
Todos sabemos que el camino a una reconciliación nacional no es fácil, que seguramente se hallarán montañas de resentimientos, vallas ideológicas y cercados de pasiones que hay que enfrentar y superar hasta lograr la reconciliación entre los cubanos. Además y lo más difícil, tratar de convencer a un ser ambicioso, marxista-leninista y ateo confeso, con ansias desmedidas de poder y grandeza, llamado Fidel Castro Ruz. No es casualidad y era de esperar que los dos Papas que visitaron a Cuba, Juan Pablo II y Benedicto XVI, antes del Papa Francisco, con misiones similares, fuesen manipulados por este ser apodado el “Come Papas” y se los haya echado, a los dos, en sus “bolsillos llenos de dientes”.
   
Entendemos que la misión papal de Francisco en su visita a Cuba fue una decepción, porque también fue “devorado” por el Come Papas. Por su comportamiento sordo, ciego y mudo ante las violaciones a los derechos humanos y políticos del pueblo cubano por la dictadura castrista, concluimos que su visita a Cuba fue principalmente para cabildear a favor de sus intereses religiosos, facilitar los intereses económicos de la administración del presidente norteamericano Obama y justificar reformas al sistema de gobierno dictatorial cubano hacia un capitalismo militar de estado, un negocio confiscatorio dirigido por el yerno de Raúl Castro; reformas que no peligran el poder absoluto de la familia.

Santo Padre, respetuosamente, Ud. no debió ir a Cuba a cabildear, facilitar o a justificar “cantos de sirenas populistas”; Ud. tiene la obligación moral y cristiana de proponer una solución para la larga y trágica situación de la nación cubana. Para empezar, acepte la renuncia del Cardenal cubano Jaime Ortega Alamino, por tener más de 75 años y ser más súbdito de la familia Castro que de la Santa Iglesia Católica y exílielo en Namibia. Dirija a la Iglesia Católica Cubana, dentro de Cuba, a que “salga de casa y visiten la otra orilla para abrir caminos, tender puentes, romper muros, sembrar reconciliaciones y acercamientos” entre los cubanos y sus generaciones, seguidores de la fe cristiana profundamente comprometidos por un futuro mejor para sus hermanos y hermanas dentro de la Isla. Pídale al gobierno cubano que permita a la Iglesia de la otra orilla predicar en su orilla y experimentaremos como se va derritiendo el hielo que nos enfría y separa, lenta pero inexorablemente. Santo Padre, si su excelencia no corrige su actitud y sigue mis consejos va a pasar a la historia de la Santa Iglesia Católica Apostólica y Romana como el “Papa Pancho, el  politiquero”, después no diga que no se lo dijeron.
  
Es muy importante, su Santidad, que su Iglesia Católica Universal, junto con los cubanos cristianos de ambas orillas reconozcan las realidades antes mencionadas y que no ignoren que hay más de dos millones de cubanos refugiados en tierras extranjeras, que pertenecemos a un solo pueblo separado solamente por la ambición de un hombre y su ideología obsoleta, “que tiene dientes hasta en los bolsillos” para triturar y digerir a cualquier persona que se oponga a sus designios maquiavélicos, preferiblemente Papas y Presidentes.
   
Estamos de acuerdo en que “el mundo se abra a Cuba y que Cuba se abra al mundo” como sugirió el Papa Juan Pablo II pero no ha habido NUNCA una respuesta sensata, pragmática del gobierno cubano al respecto. Y también estamos de acuerdo en un entendimiento de paz, tolerancia y perdón entre las dos orillas, en un “proceso de reconciliación nacional con dignidad”; porque la nación cubana está y estará siempre constituida por un pueblo, los de adentro y los de afuera; una sola orilla y una sola Iglesia Católica. SIN IMPORTAR CUANTOS PAPAS O PRESIDENTES VISITEN AL TROGLODITA MAQUIAVÉLICO PARA RENDIRLE PLEITESIAS…Y SIN IMPORTAR CUANTA PRENSA LOCAL Y PERSONAS SIMPATIZANTES DEL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI OCULTARON LAS DISCRIMINACIONES DEL PAPA FRANCISCO PARA CON LAS VIOLACIONES A LA DIGNIDAD Y A LOS DERECHOS HUMANOS DE LOS DISIDENTES Y OPOSITORES A LA DICTADURA CASTRISTA, DURANTE LA VISITA DEL SANTO PADRE A CUBA.
 
La jerarquía de la Santa Iglesia Católica debe reconocer tácitamente la existencia de la Iglesia Católica de la otra orilla cubana, para que la TOLERANCIA Y EL PERDÓN PASTORAL patrocine un Proceso de Reconciliación Nacional eterno, dirigido solamente por el respeto a la Dignidad y los Derechos Humanos Universales de los hombres y de sus pueblos, no por intereses religiosos, económicos o políticos.

Yo quiero un pueblo de justicia y de paz... Yo quiero un pueblo cubano y martiano... Yo quiero un pueblo reconciliado.                                                



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